martes, 9 de septiembre de 2008

POR FAVOR, QUE NO SE REPITA por Ezequiel F. Sarfati

Hace unos pocos días finalizaron las Olimpíadas que tuvieron sede en la ciudad china de Beijing y hay quienes aseguran que estos fueron los Juegos Olímpicos con mejor organización desde que comenzaron a realizarse. Los argentinos aún continuamos festejando la medalla dorada obtenida por nuestra selección de fútbol, sentimos que la tenemos colgada de nuestro cuello y eso por unos minutos nos hace felices. Quienes adoramos este deporte, nos emocionamos de gran manera cuando el pibe Ángel Di María convirtió el gol que llevó al conjunto nacional al primer lugar en el podio final.

Sin embargo, no todos los JJ.OO desbordaron de felicidad, un año esa felicidad no fue total. Cuando alguien hace referencia a este tipo de competencia, no puede dejar de recordar la masacre que se produjo en Munich 1972. El 5 de septiembre un comando de terroristas palestinos que se hacía llamar “Septiembre Negro” tomó como rehenes a once de los veinte integrantes del equipo olímpico israelí.

La tragedia pudo ser vista por el mundo entero a través de la televisión. Ocho fueron los miembros de este tenebroso grupo que terminó con la vida de jóvenes que habían viajado a Alemania con el propósito de representar a su país en el torneo, lamentablemente estas once víctimas (foto) murieron por su patria y ese fue su triste modo de representarla, otros nueve atletas lograron escapar. El ataque fue repudiado mundialmente y los terroristas que sobrevivieron fueron detenidos y encarcelados por las autoridades alemanas.

Diferentes personalidades exigieron y dieron por sentado que luego de los trágicos hechos ocurridos, la competencia se iba a suspender, pero lejos de eso, sólo un día se dejaron de disputar las distintas disciplinas olímpicas. Esta insólita decisión no fue bien tomada por los israelíes.

Se hicieron documentales y exitosos films acerca de esta masacre, pero lamentablemente son pocos los que recuerdan la fecha en que ocurrió este nefasto hecho que terminó con la vida de más de una decena de deportistas. El 5 de septiembre debería ser conmemorado por el mundo como uno de los días más trágicos en la historia del deporte. Cada Juego Olímpico debería comenzar y finalizar recordando a las víctimas del “Septiembre Negro”, porque eso fue: el Septiembre más oscuro en la historia olímpica.

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