sábado, 12 de julio de 2008

CHICOS, AL MUSEO!! por Ezequiel F. Sarfati

La Subsecretaría de Patrimonio Cultural y el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori en su sede de Av. Infanta Isabel 555, que se encuentra frente al puente del Rosedal de Palermo, organizará durante el mes de Julio actividades para la familia y para aquellos chicos que ya comenzaron sus vacaciones invernales.

Los sábados del mes de Julio habrá un espacio abierto a los jóvenes denominado “Paisaje en obra”, de experimentación y producción cultural, de búsquedas, encuentros, reflexión, debate, juego y creación. "Paisaje en obra" abre el diálogo con la pregunta ¿Qué es un paisaje?. Además se pondrá en escena la obra de Osvaldo Tesser “La verdadera historia de Juanito Laguna y su hermana Ramona”. Los domingos, se realizarán actividades de Arte y Fotografía a cargo de Agostina Grabanetta y se dará el espectáculo de narración oral para niños de hasta 10 años “Eran tres y un precipicio”

Las salas del Museo abren sus puertas de martes a domingos, incluyendo feriados. Los lunes permanece cerrado; sus actividades tendrán una entrada general de $1 y los miércoles y sábados se podrá asistir de forma gratuita.

Además se están realizando distintas exposiciones en el museo Sívori: desde el 17 de Mayo se puede apreciar una muestra acerca de las distintas tendencias del siglo XX, desde el academicismo, eclecticismo y renovación académica, hasta llegar al movimiento moderno en la Argentina.

La autora Teresa Lascano exhibe desde el 28 de Junio y hasta fines de Julio, la serie “Ampliación” que toma su nombre de la fotografía, técnica que la nutre de imágenes para sus pinturas. Por otra parte la sala C exhibe tradicionalmente una breve muestra con obras de la colección que comenzó el 24 de Mayo y que resulta ser un recorrido acotado y estable para trabajar con los docentes del sistema.

El Museo Eduardo Sívori fue fundado con la intención de poner en valor la producción del arte nacional. Posee un completo archivo de investigación sobre arte argentino muy consultado, biblioteca, espacios para cursos y talleres, salón de usos múltiples para teatro y conferencias y con dos propiedades más, una de ellas destinada al proceso de restauración y la otra a la recepción, jura y almacenamiento de los diversos Concursos y Salones que el Museo tiene como misión realizar.

EL FUTBOL ES SAGRADO por Ezequiel F. Sarfati

Los colores de las banderas que iluminan los estadios de fútbol hacen que uno se de cuenta de lo hermoso que es y la importancia que tiene este deporte para miles de personas que habitan el suelo argentino. Personas que, en muchos casos, trabajan diariamente entre 10 y 15 horas, deseando que llegue lo más pronto posible el momento en que su equipo pise el campo de juego y el arbitro pite el comienzo del partido.

El muchacho que se gana el pan vendiendo gaseosas o el hombre, ya entrado en años, que hace del “choripán” la comida más exquisita que uno pueda conseguir en las tribunas, forman parte del paisaje que pinta de cuerpo entero a este deporte tan querido por algunos y lastimado por otros, aquellos personajes que hacen de un encuentro deportivo un campo de batalla y no lo que debería ser: un momento de disfrute dentro de la intensa y dramática realidad social en la que se encuentra inmerso nuestro país.

Hace unos años, cuando uno hablaba de fútbol, pensaba en Maradona, Passarella, Kempes o Bochini. La década del ’90 y el comienzo del nuevo milenio trajo consigo varias cuestiones negativas; hoy, al referirse a este deporte, lo primero que recordamos es la violencia ocasionada dentro y fuera de los estadios a causa de las disputas provocadas por aquellos que solo logran sembrar el miedo en los simpatizantes del club de turno.

Es posible que actualmente estos hechos se hayan vuelto muy comunes para el pensamiento colectivo del ser humano, pero esta en nosotros provocar el cambio y hacer que la violencia deje de ser un ingrediente más dentro del fútbol, porque quienes deben ocuparse de solucionar estos problemas, que ocasionaron una gran cantidad de muertes no están actuando correctamente, puesto que si así lo estuviesen haciendo, hoy no estaríamos hablando de tantas personas que han perdido su vida en una cancha.

Está en nosotros, la sociedad, hacer que cuando nos refiramos al fútbol, pensemos en los deportistas y no en los denominados “barrabravas”, porque como decía el gran Roberto Fontanarrosa en uno de sus tantos libros de humor gráfico: “EL FUTBOL ES SAGRADO”, por favor, no lo arruinemos.

martes, 8 de julio de 2008

INOCENCIA ROBADA por Ezequiel F. Sarfati

Íntimamente uno suponía que los tiempos iban a ir mejorando, que los niños que vivían en la pobreza iban a dejar de hacerlo para comenzar a vivir de una manera más digna y en mejores condiciones, sin la necesidad de tener que mendigar o robar por un plato de comida. Pero esto no pasó, y por como se están dando las cosas en el país, parece que no sucederá en muchos años.

Constitución, Retiro, Once y hasta Puerto Madero o la Recoleta... distintos lugares pero la misma realidad, el mismo paisaje. Niños juntando cartones, revolviendo la basura o comiendo los desperdicios que dejan otras personas; adolescentes que usan una especie de pegamento que inhalan para sentir una pequeña dosis de alivio en sus cuerpos debido a los males que la realidad en la que se encuentra el pueblo argentino les hace vivir. Una realidad que no sería tal si se comenzaran a hacer las cosas como corresponden; si los políticos, que son quienes deben brindarnos la seguridad social que nosotros requerimos, se ocuparan en mayor medida de solucionar estos problemas que hoy nos aquejan y que lo vienen haciendo desde hace tantos años.

Hoy por hoy, es muy común ver a chicos “bolseándose” como se dice en la jerga callejera a la inhalación del “Poxi-rán” o a jóvenes que son iniciadas en el comercio sexual, la droga y el delito para obtener dinero que entregan a los explotadores que en algunos casos son sus propios padres. No se entiende cómo es posible que chicos que tendrían que estar jugando y divirtiéndose, estén mendigando por un plato de comida.

La primera pregunta que surge es ¿qué sentirán aquellos políticos que besan a los niños en las campañas al ver como, día a día, les están quitando todos sus sueños? Porque cada sueño es fundamental en sus vidas y a medida que esta avanza, ellos van perdiendo todos sus sueños y se quedan sin nada porque luchar dado que son ellos quienes tienen que pelear para obtener un futuro mejor para sus vidas y las de sus seres más queridos.

Estos chicos no conocen otro juego que no sea el de la supervivencia. Su escuela es la calle; su maestro, la injusticia. Su futuro es un negro callejón de incertidumbre que podría acabar con sus vidas en cualquier momento.

En un mundo que, supuestamente, ha avanzado tanto en los últimos años, es casi increíble que todavía se obligue a los niños, el sector más vulnerable de la sociedad, a renunciar a su futuro y hacer determinadas cosas para vivir... o mejor dicho para sobrevivir.