domingo, 22 de noviembre de 2009

AL BORDE DEL ABISMO por Ezequiel F. Sarfati

Recuerdo que a pocos días de terminar el año pasado redacté un editorial en el cuál hacía referencia a los despidos que se estaban realizando en muchas empresas; lamentablemente hoy, próximos a finalizar el 2009 y muy cerca de las tan ansiadas festividades, dichos despidos siguen existiendo produciéndose masivamente y la pobreza en la cuál vive una gran sector de nuestro país está en aumento, demostrando que estaban equivocados quienes alguna vez manifestaron que se trataba de una sensación.

Las Organizaciones No Gubernamentales comienzan a hacerse escuchar mediante campañas publicitarias en las que le solicitan al pueblo ayuda para poder brindarles a las personas con mayores carencias económicas, una vida mas digna. En muchas oportunidades, estas personas son niños que se hallan en situación de indigencia, ellos no tienen la posibilidad de vivir en las condiciones en las que debería hacerlo cualquier ser humano y no pueden disfrutar de aquellos placeres que solo nos podemos dar siendo pequeños.

Muchos chicos tienen la necesidad de buscar un empleo, mendigar o simplemente ayudar a sus familias en la recolección de cartones que luego son vendidos. Hay quienes son enviados por sus propios padres a pedir dinero a los transeúntes, quienes muchas veces los rechazan o maltratan. Algunos de ellos se justifican al manifestar que piensan que estos son obligados a mendigar y utilizan el dinero para comprarse droga, otros dicen tener miedo de ser asaltados por los pequeños jóvenes.

Lamentablemente, el país en el que vivimos fue mal dirigido durante muchos años y aún no existen indicios de una próxima mejoría. Nuestros políticos nos han enseñado que no debemos confiar en ellos; muchas veces, los más crédulos, votamos con la convicción de que la persona que estamos eligiendo para que nos represente hará hasta lo imposible para sacarnos del colapso en el que estamos inmersos desde hace una gran cantidad de años, en otras ocasiones optamos por votar al “menos malo” de todos los candidatos que se presentan a las elecciones.

Por otra parte, la existencia de programas de TV que se ocupan de cumplir el sueño a fundaciones, hospitales o a las mismas ONG´s a las que me refería anteriormente no hacen más que demostrar las carencias de un pueblo ausente de dirigentes políticos.

Me gustaría ser optimista y decirles que estoy seguro que el mal momento que estamos viviendo los ciudadanos que habitamos el suelo argentino se va a solucionar, pero les estaría mintiendo; esto sólo depende de nuestras autoridades y por como se viene actuando, difícilmente exista una pronta mejoría.

Los argentinos, como pueblo, deberíamos unirnos y luchar en conjunto por un mejor país y no confrontarnos en las calles haciendo de ellas un campo de batalla en el que los únicos perjudicados seamos nosotros mismos.