martes, 8 de julio de 2008

INOCENCIA ROBADA por Ezequiel F. Sarfati

Íntimamente uno suponía que los tiempos iban a ir mejorando, que los niños que vivían en la pobreza iban a dejar de hacerlo para comenzar a vivir de una manera más digna y en mejores condiciones, sin la necesidad de tener que mendigar o robar por un plato de comida. Pero esto no pasó, y por como se están dando las cosas en el país, parece que no sucederá en muchos años.

Constitución, Retiro, Once y hasta Puerto Madero o la Recoleta... distintos lugares pero la misma realidad, el mismo paisaje. Niños juntando cartones, revolviendo la basura o comiendo los desperdicios que dejan otras personas; adolescentes que usan una especie de pegamento que inhalan para sentir una pequeña dosis de alivio en sus cuerpos debido a los males que la realidad en la que se encuentra el pueblo argentino les hace vivir. Una realidad que no sería tal si se comenzaran a hacer las cosas como corresponden; si los políticos, que son quienes deben brindarnos la seguridad social que nosotros requerimos, se ocuparan en mayor medida de solucionar estos problemas que hoy nos aquejan y que lo vienen haciendo desde hace tantos años.

Hoy por hoy, es muy común ver a chicos “bolseándose” como se dice en la jerga callejera a la inhalación del “Poxi-rán” o a jóvenes que son iniciadas en el comercio sexual, la droga y el delito para obtener dinero que entregan a los explotadores que en algunos casos son sus propios padres. No se entiende cómo es posible que chicos que tendrían que estar jugando y divirtiéndose, estén mendigando por un plato de comida.

La primera pregunta que surge es ¿qué sentirán aquellos políticos que besan a los niños en las campañas al ver como, día a día, les están quitando todos sus sueños? Porque cada sueño es fundamental en sus vidas y a medida que esta avanza, ellos van perdiendo todos sus sueños y se quedan sin nada porque luchar dado que son ellos quienes tienen que pelear para obtener un futuro mejor para sus vidas y las de sus seres más queridos.

Estos chicos no conocen otro juego que no sea el de la supervivencia. Su escuela es la calle; su maestro, la injusticia. Su futuro es un negro callejón de incertidumbre que podría acabar con sus vidas en cualquier momento.

En un mundo que, supuestamente, ha avanzado tanto en los últimos años, es casi increíble que todavía se obligue a los niños, el sector más vulnerable de la sociedad, a renunciar a su futuro y hacer determinadas cosas para vivir... o mejor dicho para sobrevivir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola compa de laburo: la verdad q esta nota es fuerte pero es la pura vrdad, creo qu hoy en dia se perdio la educacion, x eso estos pibes andan de aca para alla, drogandose, robando, tomando frio, y demas cosas, creo que lo primero tendria que vnir d su hogar, al faltar esa educacion qu t da la flia. s pird todo. En fin un abrazo ya sabes...minasss...caslaaaa daleeeee

Diego Klubok dijo...

Me pareció muy autentico y desgraciadamente real el articulo. Cada vez que veo un niño chiquito en la calle pidiendo plata se me revuelve el estomago. El gobierno tendria que usar la plata que ponemos de los impuestos para generar lugares de vivienda y educacion para estos chicos. Si todo el pais pondria un peso mas por mes en cualquiera de las facturas de servicios podriamos contribuir todos para sacar este pais adelante, ya que todo parte de la educacion, de los valores.
Cristina: deja de hacer boludeces y ocupate de lo IMPORTANTE.