miércoles, 30 de julio de 2008

EL RECUERDO DE UNA DOLOROSA PERDIDA por Ezequiel F. Sarfati

Hace 8 años, la tarde del 29 de Junio del 2000 no se presentó igual a cualquier otra, se produjo un hecho que conmocionó a la comunidad científica argentina y el público en general. A los 77 años, el cardiocirujano René Favaloro decidió ponerle fin a su vida debido a que estaba sufriendo una crisis de índole personal y económica ligada al mantenimiento de su Fundación.

René Gerónimo Favaloro nació el 14 de Julio de 1923. Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata. Después de graduarse en 1949, ejerció durante doce años como médico rural en la provincia de La Pampa. Allí, junto a su hermano, también médico, creó un centro asistencial y ambos elevaron el nivel social y educacional de la región. Con el tiempo, lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban.

El cardiocirujano quería participar de una revolución científica, logrando avances y cambios positivos en la medicina; siempre tuvo la intención de viajar a Estados Unidos para hacer una especialización y lo logró cuando a los 40 años se convirtió en residente de cirugía en la Clínica de Cleveland, allí consiguió ser cirujano de planta y desarrolló la técnica del By-Pass.

En 1992 alcanzó lo que siempre anheló, en Buenos Aires inauguró su tan amada Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. En el Instituto se desarrollaban estudios para la detección de enfermedades y se brindaban servicios especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco y pulmonar entre otros.

Favaloro jamás perdió oportunidad de denunciar problemas tales como la desocupación, la desigualdad, la pobreza, el armamentismo, la contaminación, la droga y la violencia. Siempre sostuvo enérgicamente que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su tiempo y que sólo cuando se conoce y se toma conciencia de un problema es posible subsanarlo o, aun mejor, prevenirlo.

Aquel niño que había nacido en un barrio humilde de La Plata y que desde su infancia aprendió a valorar el trabajo y el esfuerzo, manifestó abiertamente que "quisiera ser recordado como docente más que como cirujano". Pero René Gerónimo Favaloro es y será recordado como un hombre que dio su vida por la ciencia.

Este gran hombre no fue jugador de fútbol ni estrella de rock, pero para algunos, un verdadero ídolo y héroe nacional. Su inesperada desaparición significó una dolorosa pérdida para la humanidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusto mucho la redaccion y como esta encarada la nota, Buen trabajo.
Sigan asi !!

Anónimo dijo...

Cuando llegara el día en q el ídolo de todos nosotros sea un médico o un político q luche por nuestro bienestar, mientras tanto seguimos idolatrando a deportistas o cantantes q nos dan ejemplos a no seguir.