miércoles, 20 de agosto de 2008

ENEMIGOS INTIMOS por Alejandro Maulá

La relación campo y gobierno tuvo giros inesperados, después de más de cuatro meses de conflicto al costado de las rutas el peligro de un nuevo paro agropecuario se agiganta con el correr de los días y se hace evidente el silencio del gobierno nacional a los pedidos que surgen del agro.

La reacción más evidente se vivió durante el último feriado con el retorno de las asambleas al costado de las rutas. El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA) Eduardo Buzzi, al frente de un tractorazo, que se realizó en el límite entre Santa Fe y Buenos Aires, dijo que si a fin de mes no hay cambios, los ruralistas realizarán un paro agropecuario o un llamado a no comercializar granos para la exportación.

El encuentro entre la Comisión de Enlace y el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi fue el único gesto, aunque insuficiente, de un acercamiento entre las partes, pero la Presidenta prefirió delegarle a él los reclamos del sector y le dio la orden para que inicie contactos con los gobernadores y comenzar a delinear un programa de largo plazo. En cambio, sobraron las señales de confrontación, que se manifestaron especialmente durante la exposición de Palermo y con el cierre de las exportaciones de queso, lo cual incrementó la desconfianza del campo en las intenciones del Gobierno.

De esta forma, y por más que se hayan producido leves acercamientos, la relación sigue siendo tensa y el fantasma de un nuevo paro agropecuario comienza a aparecer, ya que de aquel encuentro entre Cheppi y los ruralistas hace dos semanas, sólo quedaron dudas y se fueron con las manos vacías, por eso advirtieron que si no tienen respuestas a sus reclamos, volverán las protestas.

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