domingo, 17 de agosto de 2008

LOS HOMBRES MAS RAPIDOS DEL MUNDO por David A. Navarro

Pekín vio el nacimiento de los nuevos reyes de la velocidad: el jamaiquino Usain Bolt. El atleta no sólo se proclamó campeón olímpico de los 100 metros lisos, sino que también lo hizo batiendo el récord del mundo con un tiempo de 9,69 segundos, y el estadounidense Michael Phelps se convirtió en el primer nadador de la historia en superar las siete medallas que consiguió Mark Spitz en Múnich 72.

El corredor oriundo de jamaica se impuso con una apabullante superioridad por delante de Richard Thomson (plata con 9,89) y de Walter Dix (bronce con 9,91). Por su parte, el fenómeno de Baltimore de 23 años Michael Phelps y sus compañeros hicieron historia en el "Cubo Acuático", con el triunfo en la final de 4x100 metros relevo masculino, al cronometrar un total de 3:29,34, nuevo récord mundial. Así Phelps se colgó su octavo oro en el "Cubo de Agua " de Pekín, convirtiéndose en el atleta con más títulos olímpicos de la historia sumando 14 medallas de oro.

Estos dos fenómenos del atletismo no se conformaron con ganar medallas de oro, sino que también fueron a batir records mundiales. Nunca nadie antes había corrido por debajo de 9,7 sin ayuda del viento, y con una facilidad casi insultante, Bolt en los últimos metros terminó golpeándose el pecho al cruzar la meta demostrando su tremendo poderío. Por otro lado, el estadounidense pasó a convertirse en leyenda batiendo 6 records mundiales y uno olímpico. Con las 8 doradas conseguidas la natación en los Juegos Olímpicos de Pekín pasan a la historia como también pasa Phelps, el mejor nadador del planeta.

Antes de los 4x100 libres, Phelps ya había ganado en la capital china las finales de 100 metros mariposa (50.58), 200 m libres (1:42.96), 200 m mariposa (1:52.03), 200 m estilos (1:54.23), 400 m estilos (4:03.84) y relevos 4x100 m (3:08.24) y 4x200 m libres (6:58.56), las seis últimas con récord mundial. La única vez que ganó sin romper el récord fue cuando compitió a ciegas debido a que el agua le inundo las gafas y tuvo que nadar contando el número de brazadas. Una y otra vez.

Sin lugar a dudas, Beijing ha visto a dos fenómenos nacidos para batir records, a dos atletas impresionantes que junto a sus extraordinarias marcas pasarán a la historia de los juegos olímpicos y perdurarán allí por bastante tiempo.

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